Culpa a la justicia de esta decisión suya. Dice que “tras su detención su gran preocupación fue la situación económica de sus empresas y cómo hacer frente a las deudas que mantenía”. Y claro… tuvo que echar a 1000 personas.


Dice el cartelito: “Rafael Gómez somos todos”. Seguramente no será él uno de los despedidos.
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